
El papa puso este sábado al mate, una de las bebidas más representativas de la región y símbolo uruguayo, como ejemplo para «compartir, estar juntos y estrechar lazos», durante la misa que celebró ante cerca de 40.000 fieles en Paysandú, en la segunda jornada de su visita a Uruguay, primera etapa de una gira que también lo llevará a Argentina y Perú.
El Papa se trasladó en avión al Parque París-Londres, una explanada en la localidad de Paysandú situada en la frontera con Argentina y próxima a Brasil, y donde pudieron acudir peregrinos llegados de países vecinos para participar en esta primera misa en Latinoamérica.
En su homilía en este país, cuya Constitución estableció la separación de la Iglesia y el Estado en 1918 y donde el 36 % se declara católica y un 29 % se considera agnóstica o atea, el papa invitó a los fieles a fortalecer los vínculos comunitarios y a mantener viva la transmisión de la fe.
Y utilizó tres símbolos uruguayos para apoyar su discurso: el mate, los puentes y los palmerales.
«El mate es signo de familiaridad, de amistad y de encuentro. Nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan», afirmó el pontífice.
«Seguramente el mate los ha acompañado también hoy, en el viaje de camino a esta celebración, y los acompañará al regresar», dijo el papa a los fieles, a quienes explicó que esta costumbre tan arraigada en la región representa también «la acogida, la integración y los valores comunes».
Destacó que tomar mate es «un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio», pero también recordó cuando se toma en soledad y acompaña los momentos de silencio y oración.
«En esos espacios de soledad, cuántas veces tantos de ustedes le habrán confiado a Dios sus preocupaciones y necesidades, sus deseos y anhelos más profundos», señaló a los fieles.
Al referirse al puente internacional General Artigas, que atraviesa el río Uruguay y une las ciudades de Paysandú y Colón, en Argentina, lo presentó como símbolo de «apertura, comunicación e intercambio».
Construir puentes
«¡Qué importante es ser constructores de puentes! Esa es la vocación a la que todos estamos llamados: construir puentes, estrechar lazos, unir, comunicar, transmitir la alegría de la fe», afirmó.
El sumo pontífice advirtió, sin embargo, que para que un puente no se derrumbe, necesita unos cimientos sólidos. Por ello, subrayó la importancia de una formación cristiana profunda que permita a los creyentes «dar razones de nuestra fe a todo el que nos lo pida» y «no dejarse arrastrar por doctrinas extrañas».
«Solo así seremos instrumentos de unidad y vínculos de caridad», agregó.
También se detuvo en las palmeras, de fuertes raíces y que no suelen crecer aisladas y forman palmerales. Un ejemplo que trasladó a la Iglesia, a la que definió como «una comunidad de hermanos que hunde sus raíces y bebe de un manantial común».
El pontífice recordó la figura del beato Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo y conocido como el ‘obispo gaucho’, que recorrió en tres ocasiones el territorio uruguayo para llevar la fe y la esperanza a sus habitantes.
El Papa pidió continuar el legado de estos «sembradores del Evangelio» con «justicia, honestidad y fidelidad» y, asimismo, instó a seguir formando en la fe a niños y jóvenes, acompañar a las familias, sostener a los ancianos y practicar las obras de caridad.
«Los animo a continuar la misión evangelizadora con entusiasmo. Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús. Sean comunidad fraterna, que se reúne y comparte la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados», concluyó.
Después de la misa visitará la Basílica de Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo. Allí rezará ante la imagen de la Virgen, hará una ofrenda floral y bendecirá a los fieles desde la plaza Constitución y, sobre las 12:45 hora local (15:45 GMT), volverá a salir rumbo al aeropuerto local para tomar el avión hacia Montevideo.
Por: EFE

