
La teledetección espacial se ha consolidado como un recurso técnico indispensable para la gestión ambiental, el monitoreo de ecosistemas y la mitigación de riesgos en Venezuela.
A través de la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (Abae), ente adscrito al Ministerio para Ciencia y Tecnología (Mincyt), el Estado procesa imágenes captadas desde el espacio con el propósito fundamental de fortalecer la soberanía territorial, la cultura del conocimiento y la protección ecológica frente a los complejos desafíos globales del cambio climático y la variabilidad meteorológica.
Mediante la Dirección de Aplicaciones Espaciales (DAE) y el uso operativo del satélite Sucre/VRSS-2 —el segundo satélite venezolano de teledetección, lanzado el 9 de octubre de 2017—, la institución desarrolla líneas de investigación orientadas a la observación sistemática de la superficie terrestre a distancia.
Esta capacidad tecnológica proporciona una base de datos verificable, objetiva y continua que optimiza el aprovechamiento de los suelos, la vigilancia de cuencas hidrográficas y la toma de decisiones oportunas por parte de las autoridades competentes ante emergencias ecológicas y desastres naturales.
¿Cómo es el proceso?
El procesamiento de imágenes satelitales permite abordar de forma directa amenazas críticas para el equilibrio de los ecosistemas nacionales, tales como la deforestación descontrolada, la minería ilegal en zonas vulnerables, la propagación destructiva de incendios forestales durante los períodos de sequía prolongada y la identificación temprana de derrames petroleros tanto en espacios marítimos como en zonas costeras.
La cartografía espacial ofrece un registro permanente sobre la cobertura y el cambio de uso de la tierra, facilitando el control estricto de las actividades humanas dentro de los Parques Nacionales y las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (Abrae).
Asimismo, la teledetección cumple un papel científico fundamental en el estudio detallado de los efectos del cambio climático en el territorio nacional.
Entre las investigaciones especializadas llevadas a cabo por la Unidad de Observación de la Tierra destaca el seguimiento histórico y metódico de la drástica reducción de la masa helada en el glaciar La Corona, situado en la cordillera de los Andes venezolanos.
Igualmente, los sensores orbitales permiten rastrear la expansión estacional del sargazo (Sargassum), una macroalga flotante que incide masivamente en las costas del Caribe, así como evaluar el estado ecológico de lagunas y cuerpos hídricos afectados por la presencia de hidrocarburos o desechos residuales mediante el análisis satelital del crecimiento de vegetación acuática específica.
Ante escenarios climáticos adversos fuertemente influenciados por eventos meteorológicos globales como el fenómeno de El Niño —el cual modifica drásticamente los regímenes de lluvias y eleva las temperaturas promedio—, el aprovechamiento de la infraestructura espacial resulta vital para anticipar riesgos y orientar los recursos nacionales hacia las zonas más vulnerables.
La transferencia y difusión de este conocimiento técnico hacia sectores estratégicos y académicos del país consolida las capacidades científicas de la nación, vinculando de manera indisoluble la innovación tecnológica espacial con la preservación de la vida, el bienestar colectivo del pueblo venezolano y el uso pacífico del espacio ultraterrestre.
Adicionalmente, el desarrollo soberano de la actividad espacial en Venezuela contempla como eje transversal la democratización del conocimiento y la formación de talento humano especializado. A través de convenios educativos y programas de divulgación científica dirigidos a las nuevas generaciones, como el Programa Nacional Semilleros Científicos, y de alianzas estratégicas con instituciones académicas y cuerpos de seguridad como la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela, la Abae fomenta una sólida cultura científica orientada al uso pacífico del espacio.
La transferencia de saberes técnicos a los profesionales encargados de la defensa y el orden interno fortalece la doctrina de seguridad integral de la nación, vinculando la innovación tecnológica con la protección de los recursos naturales.
La integración de la ciencia satelital con las políticas públicas de conservación ambiental reafirma la defensa de su soberanía territorial y la preservación de la biodiversidad.
Áreas de conocimiento
La teledetección. Aplicada a la gestión ambiental y mitigación de riesgos. Gestión del riesgo y cambio climático: Análisis de la variabilidad meteorológica (efectos del fenómeno de El Niño, altas temperaturas y exceso de lluvias). Vigilancia ecológica y soberanía territorial: Monitoreo de amenazas como incendios forestales, deforestación, minería ilegal, derrames petroleros y resguardo de parques nacionales y cuencas hidrográficas.
Por: Agencias / Foto: Cortesía

