
Hace veintinueve años moría Diana, la princesa de Gales y frustrada reina británica, en París en un accidente automovilístico, en plena madrugada. Hoy, en un París otoñal, un ramo de lilos, sus flores favoritas, la recuerda en esa escultura dorada, que no es en honor a ella, a la entrada del Puente del Alma, donde chocó contra el séptimo pilar.
En Londres ni una misa, ni un anuncio ni una conmemoración. El príncipe William y Harry, recién llegado a Gran Bretaña, se disputan el peso de su legado. Uno en silencio y el otro hablando de su madre. Las teorías conspirativas sobre su muerte no se detienen y el silencio de los Royals aturde. Solo su hermano, el conde Spencer, va a publicar un libro con las últimas semanas de su vida y su muerte en este aniversario.
El empresario y diseñador argentino Roberto Devorik fue su amigo en Londres y uno de los pocos de ese círculo de íntimos del palacio de Kensington que la sobrevivió.
La monarquía en crisis
Desde Salzburgo, en Austria, donde pasa la mitad del año, Devorik conversó con Clarín cuando la familia real enfrenta otra crisis, tan profunda como la muerte de Diana. Es la llegada a Gran Bretaña del príncipe Harry, su esposa Meghan y Lilibet y Archie, los principitos. Llega cuando su hermano -William- el futuro rey, se niega a una reconciliación con él, tras hacerlo firmar el acuerdo de Sandringham, que lo despojó de todos sus poderes reales al partir hacia Estados Unidos y Canadá.
La monarquía pierde peso en Gran Bretaña: solo cuenta con el 54 por ciento de popularidad. Se alejan de ella los jóvenes y los hijos de los inmigrantes, que son su futuro.
-Se cumplen 29 años de la muerte de la princesa Diana. ¿Cómo la recuerda?
-No hay fecha especial. Si fueron 27, 13, 11 años… Siempre la recuerdo igual. Con mucho cariño, mucha alegría y con la risa extraordinaria que tenía y la alegría de vivir que ella ofrecía. Así que sigue siendo, 29 años después, con la misma fuerza que fue el primer año de su muerte.
Mientras viva el rey actual, por respeto a la vida del rey actual, la memoria de Diana se la tiene en la niebla inglesa
-El año que viene se cumplen los 30 años. ¿Va a participar en alguna celebración o en algún board?
-Ya alguien me llamó, un periodista famoso de Inglaterra que está viendo. No se sabe realmente qué se va a hacer, cuál va a ser la definición de lo que va a pasar en unos 30 años. Ahora sale esta semana, o salió la semana pasada, el libro de su hermano. Es difícil porque, mientras viva el rey actual, por respeto a la vida del rey actual, la memoria de Diana se la tiene en la niebla inglesa. Pero creo que el sol, tarde o temprano, va a salir para ella. Y sale todos los días, en pequeñas dosis, en recuerdo de todo el pueblo inglés que la adoraba y sigue adorando.
-Sigue el silencio más absoluto sobre ella en Londres, excepto esa estatua horrible en Kensington. Nadie oficialmente la conmemora. No hay una misa, no hay un recuerdo.
-Pero, ¿sabe cuál es? El futuro rey William tiene una asignatura pendiente porque yo lo escuché a él en el teléfono. Me lo hizo escuchar Diana, en su momento. Estábamos en Buenos Aires, en la embajada británica en Argentina, y él le dijo: «Mamá, mamá, cuando yo sea rey, yo te devuelvo el título y los honores de ser Su Alteza Real», que se los habían quitado a ella, si se acuerdan, con el divorcio.
-Sí, claro.
-Eso es lo que pasa en este momento. La indignación de quienes llevamos la bandera de ella: que no hay un hospital, no hay una escuela, no hay un asilo de ancianos, no hay una escuela de ballet, no hay un teatro con el nombre de ella. Hay muchos teatros y muchas escuelas y muchos lugares que llevan los títulos de exreyes o príncipes consortes. Es una vergüenza que, a casi 30 años de la muerte de ella, no haya algo muy importante con el nombre de ella.
Es una vergüenza que, a casi 30 años de la muerte de Diana, no haya algo muy importante con su nombre
La familia real se vio forzada a cambiar
-A 29 años de la muerte de Diana aquí en París, ¿la familia real británica se vio forzada a cambiar tras su muerte?
-Totalmente. Todo lo que le criticaban a Diana, a los seis meses de su muerte lo estaba haciendo el príncipe Carlos: invitando a Pavarotti, a mí, a Gianni Versace, que era muy amigo de Diana, a Donatella Versace, a Sting, a Richard Branson. A todos los que éramos amigos de Diana, nos invitaba a una comida. Por supuesto, yo no fui y varios se negaron a ir. Cuando siempre la criticaban a Diana porque invitaba a actores a comer al Palacio de Kensington, ellos abrieron el Buckingham Palace para los actores famosos ingleses. Todo lo que a ella se le criticó, la corona se vio obligada, debido a los cambios que dio Diana en vida, a abrirse al pueblo, a abrirse y ser más humanos, como es el reinado de Holanda.
-¿Cómo era la monarquía que Diana quería?
-De las monarquías que existen hoy, hay dos países que son ejemplares para decirlo. Suecia y Holanda son monarquías de carrozas y bicicletas, como digo yo. Eso es lo que tendría que ser. Tener sentido del momento, de la ubicación de lo que está pasando en el mundo, y no vivir en pompa y circunstancia todo el tiempo. Tiene que haber pompa y circunstancia, porque es lo que los hace diferentes. Pero para ciertas situaciones, no para el diario vivir.
Un sistema disfuncional y arcaico
-La primera crisis la provocó la princesa Diana y ahora la sigue Harry, su hijo. ¿Es que tiene solución esta crisis en la casa de Windsor o en realidad es una familia completamente disfuncional, donde todos se detestan, tienen celos uno del otro, donde es un mundo de verdaderas apariencias, donde realmente no hay verdadero amor?
-Yo creo que el problema no es que ellos son disfuncionales. Es que el sistema es disfuncional. El sistema de la corona durante muchos, muchos años, cuando yo vivía ahí, estaba manejado por una oficina, ahí arriba en Buckingham Palace, que eran seres dinosaurios, que no estaban en la realidad. Y ellos dictan y le pasan los guiones a la familia real.
Mientras no se actualicen totalmente esos guiones, van a seguir sufriendo todas estas distorsiones. Fíjese que la crisis entre Harry y el rey es de comedia mexicana. O entre William y Harry es por problemas con respecto al padre. Es todo una «bola de nieve» que no para de girar, porque nadie le pone un stop y dice: «Bueno, aquí nos sentamos, hablamos claros. Aquí se metió la pata en esto, se hizo mal esto, se hizo bien esto, ¿cómo seguimos adelante?». Y además hay un personaje siniestro en todo esto: Camila Parker Bowles, que para mucha gente es inaceptable en esta historia.
-Pero tiene mucho poder: es la que decide si Harry se acerca o no se acerca, si ve al padre o no ve al padre. Cuando llega a la reunión, Harry y los niños y su mujer, está ella.
-Sí, pero hay que ver hasta cuándo. ¡Hasta que viva el rey Carlos! Porque ella no es reina madre, ella es reina consorte. Reina madre es la que tiene sus hijos, nacieron príncipes. Entonces, esta mujer tiene el poder hasta que su marido muera. Después veremos qué pasa, porque la corona no perdona.
-¿Harry es lo más parecido a Diana? ¿Es un rebelde?
-No, Diana no era rebelde. Rebelde es la persona que va en contra de toda situación democrática. Diana era totalmente democrática. Lo que pasa es que a Diana no le gustaba la mentira y la hipocresía. Entonces, ella nunca estuvo en contra de la reina ni de la corona. Estaba en contra de la hipocresía que su actual marido le metía los cuernos por todos lados con una seminoble, que era una aristócrata.
Y no hubo reacción de nadie hasta que Diana empezó, no a rebelarse, sino a hablar, que no es ser rebelde. Ella sabía que lo único que tenía en su ejército era la prensa. Y la prensa se puso del lado de ella porque vio que era la única manera de que ella pudiera desenmascarar la espantosa situación que le tocó en ese momento.
-¿Y cuáles eran los temores de Diana sobre sus hijos?
-Los temores es lo que vivimos. Que William no iba a tener problemas porque lo iban a educar para ser rey. Y le iban a hacer la mente hacia lo que él iba a hacer en la vida. Y Harry, que era muy, muy susceptible, iba a tener problemas. Ella le preocupaba, si ella moría, qué le iba a pasar a Harry, que siempre se agarraba, cuando era chiquito, de sus polleras y abrazaba a la madre. Quería estar con su madre. Harry ha sufrido mucho porque lo dejaron muy solo después de que murió la madre. Estuvo viviendo en África. Tenía un tutor en África que lo ayudó mucho. Estuvo muy dejado a la deriva, hasta que después la reina Isabel se dio cuenta y lo tuvo bajo sus alas. Pero ya fue tarde, porque él pasó muy malos momentos como huérfano.
Harry fue quien más sufrió
-Fue un huérfano real. No se ocupaba de él absolutamente nadie, excepto el rey y el príncipe de Lesoto.
-Es el que más sufrió. Y Diana la tenía bien clara. Como Diana tenía bien claro lo de sus hijos. Como estuvo bien claro que ella iba a morir en un accidente. Era de avión, siempre lo repito en todas las notas: de avión, de auto o de helicóptero. Nunca era de tren ni de barco, y así murió.
Ella tenía premoniciones y nunca se vio reina
Ella tenía premoniciones y nunca se vio reina. El año que viene, que se cumplen sus 30 años, sería bárbaro que su hijo, que va a ser futuro rey, hiciera un homenaje y le devolviera el título, muerta, de Su Alteza Real. Pero no creo que eso suceda. Porque todos los que llevamos la insignia de ella no somos bien queridos por la corona ni por la maquinaria del palacio. Usted sabe bien cómo se mueve esa política. Habrá que esperar. Llegará el momento en que todo en la vida vuelve y se hace justicia. Y más en un país como Inglaterra, que existe la justicia.
-¿El rol de Harry en la monarquía le preocupaba a Diana? ¿Ella creía que iba a ser el segundo y el segundo no tiene un gran rol?
-No, para nada. Por eso ella, cuando hizo la herencia, le dejó más plata a Harry. La tenía bien clara Diana. Diana sabía que su hijo iba a tener una buena vida con la plata que le dejaba. Lo único que quería era que fuera feliz. Y no sé si sería feliz Diana viéndolo con quien se casó. Yo no soy quien para hablar de eso. Sé que estaría muy feliz con Kate. Eso sí, porque es una mujer ejemplar en todas sus funciones. Pero de lo que no sé, no puedo hablar. Es decir, no sé qué pensaría Diana. No estaría en contra de que se haya casado con una plebeya. Ahora, como persona, no sé si le gustaría o no le gustaría.
Por Agencia

