
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió este lunes buena parte de Colombia tiene un origen tectónico distinto al de los sismos registrados recientemente en Venezuela, pese a que ambos alcanzaron magnitudes similares, explicó Viviana Dionisio, sismóloga de la Red Sismológica Nacional de Colombia.
El movimiento telúrico tuvo como epicentro San José del Palmar, en el departamento del Chocó (oeste), en límites con los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca, a 103 kilómetros de profundidad, lo que lo convierte en un sismo de «profundidad intermedia» y explica, en parte, que sus efectos se hayan sentido en una amplia zona del país, donde causó al menos 132 muertos, reseñó EFE.
«Fue un sismo tectónico asociado principalmente a un mecanismo de subducción», señaló Dionisio, quien explicó que Colombia está asentada sobre la placa Sudamericana, en el océano Atlántico.
El fenómeno de subducción ocurre cuando la placa de Nazca, en el océano Pacífico, se mete debajo de la placa Sudamericana, lo que provoca una acumulación de energía en el contacto entre ambas y puede ocasionar terremotos de gran magnitud, como los registrados históricamente en países situados en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico.
«Cuando una placa tectónica se está metiendo debajo de otra se dice que es un sismo de subducción. Entonces se producen, en general, en las costas», explicó la sismóloga, quien comparó el terremoto colombiano con grandes sismos ocurridos en Chile, Japón y Ecuador.
En cambio, los terremotos registrados en Venezuela, que dejaron más de 6.300 muertos, responden a otro mecanismo y no están directamente conectados con el ocurrido en Colombia, pese a que fueron de una magnitud similar, de 7,2 y 7,4.
Según Dionisio, el caso del país vecino fue consecuencia de una interacción entre la placa Caribe y la Sudamericana, mediante un movimiento lateral.
«Los sismos de Venezuela son sismos más superficiales y tienen que ver con otro mecanismo, que es un mecanismo de rumbo. Este es un sismo más profundo, que es un sismo de subducción», enfatizó Dionisio.
El factor profundidad
La profundidad es uno de los elementos que permite entender por qué un terremoto de gran magnitud no provoca los mismos daños que otro de magnitud similar.
La experta explicó que, cuando un terremoto es superficial, las ondas sísmicas recorren una menor distancia antes de alcanzar la superficie y pueden llegar con mayor intensidad a las zonas próximas al epicentro. En los sismos profundos, en cambio, las ondas atraviesan una mayor cantidad de material y pierden energía durante su recorrido.
Sin embargo, la especialista advirtió que la profundidad no determina por sí sola la magnitud de los daños, pues estos también dependen de la vulnerabilidad de las edificaciones y de las condiciones del terreno.
Además detalló que Colombia es un país con una amenaza sísmica importante debido a la interacción de varias placas tectónicas y a la existencia de numerosas fallas asociadas principalmente a las cordilleras de los Andes y al Pacífico.
Por ello, la experta apuntó que no resulta inusual que un terremoto de estas características tenga su epicentro en el Chocó, situado en la región del Pacífico, debido a la dinámica tectónica del oeste colombiano y a la interacción entre las placas de Nazca y Sudamericana.
El Servicio Geológico Colombiano informó que se han registrado 33 réplicas del terremoto de este lunes, la más fuerte de magnitud 4,8.
«Un sismo de estas magnitudes genera un cierto número de réplicas que en general van disminuyendo en frecuencia y en magnitud los siguientes días o semanas», puntualizó Dionisio.
El sismólogo y profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, Rodrigo León, precisó que los terremotos no pueden predecirse y que tampoco es posible anticipar cuándo ocurrirá una réplica o descartar por completo la posibilidad de nuevos movimientos de mayor magnitud.
«Aunque hemos estado viendo que los daños son bastante extensos (…) considerando la magnitud» pudieron haber sido peores, añadió el sismólogo.
Por Agencia

