
La Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo para América Latina y el Caribe, convocada en 2024 por José Manuel Salazar‑Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, presentó en Santiago de Chile su informe Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prosperen en la nueva era geopolítica. El documento plantea que el mundo atraviesa transformaciones profundas y simultáneas, y que la región posee activos estratégicos que podrían fortalecer su posición internacional si se gestionan con visión y gobernanza efectiva.
La comisión —copresidida por Michelle Bachelet e Iván Duque, y conformada por 13 figuras de distintos continentes— identifica ocho rupturas que están reconfigurando el sistema internacional: la transición de la eficiencia económica a la seguridad; la erosión del multilateralismo; el paso de la hegemonía unipolar a la competencia multipolar; la transformación del soft power; el retroceso democrático y la polarización; la crisis de la verdad en la era de la IA; el retroceso en derechos de las mujeres; y el fin del consenso climático.
En este contexto, el informe sostiene que América Latina y el Caribe cuenta con activos cuyo valor estratégico ha aumentado: recursos naturales, capacidades productivas y humanas, un mercado de más de 660 millones de personas, estabilidad relativa en materia de seguridad interestatal y una presencia internacional basada en su diversidad cultural. Sin embargo, advierte que estos activos no se traducirán automáticamente en desarrollo, y que se requieren estrategias claras, instituciones sólidas y gobernanza eficaz.
Recursos estratégicos y recomendaciones para la región
El documento destaca que la región concentra 46% de las reservas globales de litio, 35 % de cobre, 28 % de grafito y 23 % de tierras raras. También es el mayor exportador neto de alimentos, alberga casi la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta y posee una de las matrices eléctricas más limpias del mundo.
Pese a ello, el informe señala que la integración económica sigue siendo limitada: el comercio intrarregional representa apenas 14 % de las exportaciones totales de bienes, una de las tasas más bajas del mundo. Para revertir esta situación, la comisión propone 10 recomendaciones agrupadas en tres pilares: activar los activos estratégicos; fortalecer la gobernanza y las instituciones; y dinamizar la acción regional e internacional.
Salazar‑Xirinachs afirmó que las rupturas globales exigen “un nuevo manual de acción” y que las propuestas del informe ofrecen una hoja de ruta para movilizar los activos de la región y reforzar su presencia internacional.
Gobernanza, cooperación y autonomía estratégica
El informe subraya que ninguna recomendación será viable sin instituciones fuertes, mayor capacidad fiscal y una respuesta regional frente al crimen organizado, considerado un desafío de gobernanza más allá de la seguridad.
Bachelet destacó que la riqueza de la región “no solo está en el subsuelo, sino también en su gente y sus industrias”, y que su diversidad cultural y presencia global constituyen una forma de influencia que debe aprovecharse.
La comisión sostiene que la cooperación regional puede ser una herramienta poderosa y que no requiere unanimidad: recomienda avanzar mediante coaliciones funcionales entre países dispuestos a trabajar en temas específicos con objetivos y plazos definidos.
Duque, por su parte, señaló que el desafío es fortalecer la capacidad de la región para diversificar alianzas y defender sus intereses estratégicos sin quedar subordinada a la rivalidad entre China y Estados Unidos. El informe propone evitar alineamientos rígidos y construir coaliciones de geometría variable con socios que compartan intereses concretos.
Por: Nota de prensa

