
A más de un mes del doble sismo que dejó al menos 5.546 fallecidos, la respuesta humanitaria en Venezuela entra en una fase crítica. Luis Francisco Cabezas, director general de Convite, advirtió sobre la disminución de recursos internacionales y la necesidad de optimizar la distribución de insumos.
«Estamos hablando ya aproximadamente de casi 7 millones de personas en situaciones de necesidad humanitaria, es decir, que sin ayuda la van a tener muy difícil para recuperarse y que, incluso, el no tener ayuda puede poner hasta en riesgo su propia vida», destacó en entrevista con Unai Amenábar para el Circuito Éxitos.
Uno de los desafíos inmediatos es la reubicación de los damnificados, ya que el 80 % de los refugios actuales se encuentran en centros educativos. Con el inicio de clases próximo, la desmovilización es urgente para evitar daños adicionales al sistema escolar.
Sobre la eficiencia de las organizaciones en el terreno, el director de Convite señaló que «lo que vaya quedando hay que tratar de focalizarlo en las poblaciones que más necesitan: mujeres embarazadas, niños, personas mayores deberían ser el foco de esta ayuda y la importancia de articular para no duplicar, tratando de establecer prioridades en las cuales, bueno, pues las propias organizaciones podamos crear un marco de respuesta».
Se propone implementar el mecanismo de transferencia de efectivo para dinamizar la economía local y reducir costos operativos. «Te ahorras cualquier cantidad de dinero en tener que trasladar unas bolsas de comida, empaquetarlas, el transporte, el caleteo, todo eso que se puede traducir en 100 personas más que dejo de ayudar por gastarlo en logística, entonces yo siento que es un mecanismo que debe activarse sobre todo para ayudar más mejor y devolver autonomía a las personas».
Por: Agencias / Foto: Cortesía

