
La Asamblea Nacional francesa dio este miércoles (15.07.2026) el visto bueno definitivo a la ley sobre el derecho a la ayuda a morir, que incluye la regulación de la eutanasia y el suicidio asistido para pacientes con enfermedades irreversibles graves y con grandes niveles de sufrimiento. El texto salió adelante gracias a los 291 votos favorables de los diputados, frente a 241 que se opusieron.
Esta era una votación definitiva en tercera lectura, lo que habilitaba a la Cámara Baja francesa a dejar aprobada la ley tras un complicado periplo en el que, desde 2025, el texto recibió en dos ocasiones el aval de los diputados, pero fue tumbado ambas veces por el Senado, de mayoría conservadora. La propuesta fue impulsada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y formaba parte de su plan de avances sociales, expone la nota de DW.
El mandatario agradeció «a todos los parlamentarios que han hecho posible el debate constructivo y respetuoso«. Pese a la votación a favor del Parlamento, la norma será ahora examinada ante el Consejo Constitucional por iniciativa del primer ministro nombrado por Macron, Sébastien Lecornu, quien tiene dudas respecto a algunas partes del texto, como el tiempo de reflexión del paciente (dos días).
Al Consejo Constitucional
La «ayuda a morir» debe ser ejercida por la propia persona implicada y excepcionalmente, por un médico o enfermero. Las condiciones para ejercer ese derecho incluyen que hay que ser mayor de edad y tener la nacionalidad francesa o ser residente en el país, y lo pueden reclamar personas que sufran enfermedades graves e incurables, cuyo pronóstico vital debe estar comprometido en fase avanzada o terminal, con un proceso irreversible de deterioro de la salud y de la calidad de vida.
El Gobierno, en un comunicado, justificó la decisión de enviar la ley al Consejo Constitucional señalando que, aunque la Asamblea Nacional celebró un debate en profundidad sobre el texto, el examen en el Senado «no permitió un análisis igualmente exhaustivo» que concilie las expectativas de los defensores de la reforma con las inquietudes de sus detractores sobre su aplicación.
En tanto, la Iglesia católica de Francia calificó la aprobación del derecho a la muerte asistida como «una ruptura grave en la historia» del país. «Los efectos de una legislación así todavía no se pueden valorar pero ya se están esbozando. Nuestra relación con la vulnerabilidad, la vejez, la discapacidad o la enfermedad, cambiará«, señalaron los representantes de este cuerpo religioso.
Por. Agencia

