viernes, julio 3

AP: Apuran identificación de cuerpos mientras aumentan las muertes en Venezuela tras los sismos

En voz baja, Rosa López recordó cómo tuvo que caminar entre filas de cuerpos tendidos bajo un sol implacable mientras ayudaba a su hija a buscar a su esposo desaparecido. Ni siquiera sus años trabajando como enfermera la prepararon para la escena de decenas de muertos envueltos en sábanas o mantas.

“Veíamos que hay muchos cadáveres sin identificar aun”, comentó López.

La carrera contrarreloj se vive en toda La Guaira, el estado de la costa norte de Venezuela más golpeado por los potentes terremotos consecutivos del 24 de junio, para identificar a los seres queridos antes de que sea demasiado tarde. Con al menos 2.295 personas fallecidas, Venezuela está desbordada de cadáveres que las autoridades tienen dificultades para recoger, identificar y preservar para que sus familiares los reclamen. Miles siguen desaparecidos.

José Antonio Toledo, el yerno de López, de 25 años, fue hallado bajo el edificio donde trabajaba como guardia de seguridad cuando ocurrieron los sismos. Los equipos trasladaron su cuerpo a un hospital local, donde el personal los rechazó porque no había espacio. Lo enviaron a otra instalación y, finalmente, lo trasladaron a un estacionamiento al aire libre.

Un médico forense ayudó a la familia a encontrarlo días después, el sábado. Pero, una vez que identificaron el cuerpo, no sabían qué hacer con él porque no podían pagar los 450 dólares que cobraba una funeraria.

Casi a la medianoche del sábado, López recibió la noticia de que la alcaldía les ofrecía un espacio gratuito en un cementerio local, pero tenían que actuar rápido para no perder el lugar. Una hora después, López y su hija subieron trabajosamente una colina que conducía al cementerio y enterraron a Toledo.

“Era una persona ejemplar, un niño que le gustaba ayudar a la gente”, expresó López.

Lo salvaron de una fosa común que muchos temen que llegue mientras buscan los cuerpos de sus seres queridos.

Se espera que el número de cuerpos hallados se dispare

El técnico forense Joel Mirabal trabajó siete días seguidos desde que se registraron los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5.

El hombre, de 45 años, calcula que en el 60 %-70 % de los casos hay un familiar o un vecino disponible para identificar un cuerpo cuando él llega a recogerlo. Aun así, es una lucha, señaló, y muchos se apoyan en tatuajes, cicatrices o ropa conocida.

“No se parecen ni un 10 % de lo que eran en vida”, dijo sobre las víctimas.

Si un cuerpo no puede ser identificado, pasa a especialistas forenses que trabajan en el puerto de La Guaira. Empresas privadas han donado grandes contenedores refrigerados para ayudar a preservar los restos, pero el número de muertos sigue aumentando.

“Obviamente, habrá que crear fosas comunes”, afirmó Mirabal. “El colapso es enorme, y los cuerpos están enterrados bajo muchas capas de escombros”.

Mirabal indicó que él y otros técnicos forenses prevén pasar hasta tres meses recogiendo cuerpos.

Recorren las zonas afectadas todos los días, guiados por equipos de rescate y civiles que han recuperado o avistado restos.

“Muchos de los rescates los hacen el pueblo”, explicó sobre los miles de venezolanos comunes que se han sumado al esfuerzo de recuperación.

Adiestrador de perros de profesión, que en su momento ayudó al gobierno a localizar drogas y personas desaparecidas, Mirabal encuentra consuelo en los 12 perros que lo esperan en casa, sin contar los cachorros. Una de sus favoritas es Mila, una joven pastora holandesa negra que se acostó a su lado el jueves mientras él descansaba.

“Aquí no es nada fácil ver el sufrimiento y la tragedia de tus congéneres”, manifestó.

Por Agencia