
El economista y presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, señaló que no es cierto que el país esté destruido. «Está golpeado, pero conserva su capacidad de levantarse«, señaló en su primera estimación sobre el comportamiento económico del país, afectado por la tragedia natural devastadora, pero «geográficamente focalizada«.
El doblete sísmico del pasado 24 de junio «no dañó el corazón productivo del país: la actividad petrolera no sufrió daños severos y sigue operando con normalidad«, enfatizó León en un comentario publicado en su cuenta de la red social X, refiere Banca y Negocios.
«Es un enfermo con síntomas importantes, pero con el corazón latiendo con fuerza. Vale además una distinción clave: una cosa es el daño a los activos, lo que se destruyó, una fotografía de un momento dado, y otra muy distinta es el PIB, lo que el país produce cada año, un flujo que sigue vivo. Son dos variables distintas, y, a menos que una esté bloqueando la otra (que afortunadamente no es nuestro caso hoy) confundirlas es un error«, explicó el economista y consultor.
Una parte sustancial del análisis de Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, es plantear un reto claro como resultado de esta tragedia: «el mejor tributo que le podemos rendir a nuestros muertos, a nuestros heridos, a los niños que quedaron huérfanos, a quienes perdieron su casa y su empleo, es ayudar a reconstruir el país. Y hay que hacerlo rápido, porque no hay tiempo que perder«.
León estima que es muy temprano para tener una perspectiva clara de qué va a pasar con la economía venezolana, pero aunque «el daño es real y relevante, incluso medido como porcentaje del PIB, no se traduce en una caída equivalente de nuestra capacidad de generar producción e ingresos este año«.
Apoyo internacional: el otro lado del balance
El economista Luis Vicente León pone en valor el apoyo internacional recibido por Venezuela, no solo para las tareas humanitarias.
«La probable flexibilización de procesos desde Estados Unidos y los organismos multilaterales; los recursos venezolanos en el exterior; y la experiencia de otros países que han vivido catástrofes de esta magnitud, muestra que estos procesos vienen acompañados. A eso se suma que la propia reconstrucción, la inversión en vivienda e infraestructura, tiene un efecto dinamizador y multiplicador sobre la economía hacia adelante«, apunta el economista en su análisis preliminar.
A manera de conclusión proyecta que «el 2026 no va a ser el año que todos esperábamos, eso es cierto. Pero de ahí a hablar de un colapso total y tener un discurso económicamente catastrofista hay una distancia enorme«.
«Y el 2027 y el 2028 siguen siendo, sin duda, una gran oportunidad para Venezuela, que probablemente será más compleja y más demorada que las proyecciones originales pero no desalentadoras. De aquí nos vamos a levantar. Todos. Juntos«, sentencia.
Por: Agencia

