
Más de 1.300 hectáreas quedaron calcinadas y más de 28 mil personas evacuaron sus hogares en Simi Valley, California, por el incendio, denominado Sandy, que se desató el 18 de mayo por la mañana.
El fuego avanzó con rapidez por la sequedad del terreno y los fuertes vientos. Las autoridades emitieron órdenes de evacuación en zonas cada vez más amplias y advirtieron sobre el riesgo inminente para cientos de viviendas.
Las autoridades instalaron refugios, habilitaron centros de evacuación y abrieron un albergue para animales para proteger a la población y prepararse ante la posibilidad de que el fuego se siga propagando.

