
El Dr. Víctor Medina Silva nos comenta sobre Deynis Luque y su propuesta plástica: “He allí una Musa-Vivencia en onírico e íntimo compartir que bendice un Ser confinado, pero con ansias de hacerlo, y lo logra a través de sus posibilidades expresivas… Todo un hermoso sueño hecho anécdota productiva… Una íntima conversación de unas manos que hablan y unos ojos que lo reciben…”.
No se puede sino partir de las capacidades expresivas que, como artista, Luque viene desarrollando a lo largo de su vida, con anclaje en Puntica e’ Piedra, donde reside en Maracaibo desde su nacimiento, para partir como de un centro de operaciones al resto del mundo con un mensaje de igualdad, permeando las barreras idiomáticas y haciendo de sus manos el medio para comunicar la plasticidad de su lenguaje escénico y cromático expresivo, que lo ha llevado a USA, Corea del Sur, México, España, Chile, Colombia y más; 3 continentes le confieren su estancia y vivencias. Al lado de Gustavo Dudamel fue parte de la asesoría escénica para la Ópera Fidelio de Beethoven; su espectáculo “RAYA – Donde los animales son libres y el hombre ilegal” con la compañía Danzaluz junto al compositor e intérprete Enrique Rincón Canaán es un éxito absoluto, el Festival Internacional de Teatro del Caribe en la ciudad de Santa Marta en Colombia es su vértice de conexión internacional más apreciado.
Pero el 9 de mayo, desde las 2:00 pm, en la ciudad de Maracaibo, la más cosmopolita del occidente venezolano, COCCOLOBA Espacio de Arte y Comunidad recibirá la exposición individual “VUELO DE GRULLAS” de Deynis Luque, donde el migrar de su población lo ha sumergido en el reconocimiento de su ser creativo con las ausencias, y habiendo proyectado dicha estación sensacional en la propia ciudad que habita, la causalidad le permite el encuentro con los despojos de una mujer-álbum, de sujeto desconocido, que como tantas memorias lanzadas al olvido son una constante pérdida; es el atino de una mirada formada desde la propia necesidad de subsistencia. Le toca mirar, no escucha, percibe, lo que permite a Luque, haber desarrollado su visual como un observatorio infinito, capaz de perseguir señales sociales, espirituales inclusive, estructurales.

Haciendo un stop en un basural en la calle 75 cerca del Pozo, en Maracaibo, un vuelo esperanzador prepara su impulso, pues la poderosa imagen de grullas revoloteando sobre la seda tejida en hilos de oro de aquel álbum le llama a liberar la reja, airear sus páginas y de forma amorosa creer, respirar, pues haber salido a patear bajo un sol inclemente era catarsis para él y para aquella mujer cuyas memorias empodera desde la abstracción de su arte con los tonos de los amaneceres y atardeceres que son su cotidianidad, cercanos al luminoso Lago de Maracaibo, donde creó Coccoloba, en su casa, junto a su madre, alrededor del árbol que sembrara su abuela Carmen Valbuena hace 63 años.
Deynis Luque en “Vuelo de Grullas” celebra las ausencias con un regocijo tal, que el dolor no habita; la meta ha sido catalizar sus pensamientos, reconectarse, crear los escenarios de una matriz que, sin límite de tiempo, pero sí espaciales, se ha sucedido en pasajes intrincados, de poderosa pigmentación para no dejar caer a aquella alma de emociones cruzadas que, registradas fotográficamente en blanco y negro, se constituye como el lienzo que inspira, jamás vacío para el artista visual multidisciplinario en el cual se ha convertido. “Lectura lo que no puede ser visto ni escuchado, pues se emite en la frecuencia de una vibración divina, liberadora, un Vuelo de Grullas” refiere Gilberto Rincón, curador de la muestra.
Obras de gran carga emotiva y un álbum antiguo de una mujer desconocida intervenido por el artista sordo venezolano, son la producción que, partiendo del imaginario, fue concretada, y que el museógrafo Jorge Castillo, maestro por demás, develará a los asistentes, en una encrucijada abstracto-reflexiva, para ser redescubierta la plasticidad que hace del color, soportes cotidianos y espejismos, la voz de quienes se complementan en el acompañamiento, Luque y la mujer-álbum.
Páginas no más vistas, emocionadas, citadas, así comenzó todo, nos cuenta Luque: “Cerré el álbum y me fui a casa a continuar el encuentro, lo llevé conmigo. ¿Acaso no siento páginas que me arropan y no me dejan ser mirado? Revisé una y otra vez aquel soporte, cuya portada y contraportada se vestían de seda en tonos cálidos, doradas las líneas que perfilaban una danza de grullas que revoleteaban sin alzar el vuelo. Ella sentada en la acera, urbana, siempre apoyada en la misma posición sobre su cadera izquierda, una maja digna de Goya, a veces sonriente, a veces enojada, a veces a rallas, a veces, solo a veces mirada. No sé cuánto tiempo pasó para que su espíritu escapara de esas páginas cerradas. Ella, migrante, difunta o anciana. Dónde está la mujer-álbum que me ha manifestado la providencia. Sentí que a mi lado estaba desdoblada, eran energías distintas que me impulsaban a perfilar las acciones venideras. El primer impulso, arrancar las páginas vacías para liberarlas y airearlas. Busqué los pigmentos a mano, nada planificado, y comencé a dejarme llevar por la sensación de su acompañamiento, ambos en menos soledades, y vi cómo se manifestaba una línea de vida a dos voces, cada una de ellas era extremista, desde el amor y la consulta, hasta el arrebatamiento y encierro. Subí a su automóvil y me dirigí sin destino cierto, el conductor aparecido estaba. Quise pintarle un mar de grullas, tan dorado como fuera posible, con el oro de la ancestralidad. Pinté para ellas el amanecer, la noche, recreé sus calles, los edificios, me venían sus recuerdos a modo de susurro avasallante. Debí pintar sin parar algunas noches e iluminar las obras que surgían de mi guiadas por una emoción no antes vista. Las palabras se convertían en tintas y las tintas en un mar devastado cuyo oleaje, tan del lago que huelo con el viento de marzo, me salpicaba en la Pichincha que recorrí de niño, Santa Rosa y Puntica de Piedra. He aquí las ondas, el rancho de tablas que pasó a ser ciudad, pinté la luna, el sol, el atardecer tan intenso como sus señales. Volví a mis inicios abstractos para redibujar sin mezquindad el espíritu de quien me había encontrado y liberado. Ambos a salvo del olvido. La he visto sonreír y emocionarse, sentí su vuelo, las grullas revoloteaban, me despedí de ella y de repente volteó la mirada, una sonrisa pálida se desvaneció en la línea de vida de la mujer-álbum.”
La serie “Grullas del Alma” cuenta con música original del compositor Enrique Rincón Canaán para cada una de sus piezas, creando un espacio interactivo para los asistentes, fusionando la imagen y el cuerpo sonoro. Una segunda serie “Fragmentos del Vuelo Interior” fue creada y se moviliza silente entre lo onírico, el alma y la conciencia”.
COCCOLOBA Espacio de Arte y Comunidad es la galería a cielo abierto que recibe la propuesta inclusiva del artista expositor e invita a la colectividad zuliana a la exposición individual “VUELO DE GRULLAS” de Deynis Luque a realizarse el sábado 9 de mayo de 2026 de 2:00 pm a 9:00 pm con acceso libre y gratuito para toda la familia, con un acto protocolar a las 6:00 pm a partir del cual podrán disfrutar de visitas guiadas por el artista.
Detalles del Evento
Fecha: sábado, 9 de mayo de 2026.
Lugar: COCCOLOBA – Espacio de Arte y Comunidad. Puntica de Piedra, Milagro Norte (Casa de Deynis Luque) frente al Consulado de Chile – Boom del Mueble.
Horario de la muestra: 2:00 p. m. a 9:00 p. m.
Acto Central de Apertura: 6:00 p.m.
Entrada: Libre y gratuita.
Agradecimiento especial a nuestros aliados: Wen Inspiración, Danzarte, Restaurante El Refugio, Franco es Franco, Jazz Ballet del Zulia, Creyón y Pincel y la Fundación IAC – SEÑARTE.
Contacto de Prensa
Teléfono: 0424-6969710 (Escribe para recibir la ubicación GPS).
Producción: Gilberto Rincón / Deynis Luque – Fundador de FundaIAC.
Instagram: @fundacioniac_
Por: Nota de prensa / Foto: Cortesía

