sábado, abril 25

Carrasco ya es el pitcher criollo con más zafras en MLB

Con su debut el jueves ante los Nacionales de Washington, lanzando un inning en blanco —con ponche incluido— en la victoria 7-2 de los Bravos de Atlanta en el último de la serie en Nationals Park, Carlos Carrasco se convirtió en el lanzador venezolano con más temporadas en el beisbol de Grandes Ligas, con un total de 17.

Rompió el empate que tenía con Francisco el «Kid» Rodríguez y Aníbal Sánchez para quedar en solitario en el puesto de vanguardia, uno que podría conservar por un par de campañas más, pues con 15 aparece Martín Pérez, mientras que Germán Márquez y Eduardo Rodríguez acumulan 11, detalla Líder en Deportes.

Otros venezolanos con más de 10 temporadas

  • Félix Hernández, 15
  • Freddy García, 15
  • Jhoulys Chacín, 14
  • Yusmeiro Petit, 14
  • Wilson Álvarez, 14
  • Rafael Betancourt, 12
  • Carlos Zambrano, 12
  • Johan Santana, 12
  • Kelvim Escobar, 12
  • Edward Mujica, 11
  • Ugueth Urbina, 11
  • Omar Daal, 11

Ahora bien, «Cookie» ha sido, sin lugar a dudas, y con todo el respeto que merecen los demás, el más resiliente de los serpentineros venezolanos que han pasado por las Mayores. Ha superado dolencias físicas, una cirugía Tommy John en 2011, múltiples cirugías e incluso el diagnóstico de leucemia que lo alejó del beisbol en 2019 cuando estaba en medio de las mejores campañas de su dilatada e ilustre carrera.

Pero dicen que «al mal tiempo, buena cara» y eso cala perfecto con Carlos Carrasco, que no solo regresó a competir al más alto nivel del beisbol, sino que se convirtió en 2019 en el primer criollo ganador del Premio Roberto Clemente, el galardón que honra la memoria del ser humano que dio su vida para ayudar a otros y que enaltece al pelotero que trata de emular ese espíritu solidario. No por nada tanto la MLB como los peloteros afirman que es el honor individual más grande que se puede recibir.

Se reinventa para mantenerse

Con el paso del tiempo, Carlos Carrasco se ha tenido que ir reinventando, apelando a su creatividad en la loma, haciendo más uso de sus envíos secundarios en detrimento de la recta a raíz del déficit de velocidad lógico de la edad.

Eso debe tener un impacto psicológico en el lanzador y si es así, el barquisimetano lo ha afrontado con aplomo y sabiduría; lejos de amilanarse, ha seguido trabajando para tener cabida dentro del máximo nivel de la pelota; y, si bien ha «fracasado» porque los Yankees y los mismos Bravos lo dejaron libre el año pasado, tampoco hay que restarle méritos a que ha sido tomado en cuenta gracias a ese trabajo.

Por: Agencias / Foto: Cortesía