
En Venezuela, más de 800.000 productores agropecuarios trabajan la tierra y crían animales. La mayoría son pequeños: poseen media hectárea, una hectárea, unidades productivas familiares que difícilmente acceden al crédito formal, a tecnología o a programas de capacitación.
Es en ese vacío donde la economía colaborativa y las nuevas formas de financiamiento encuentran su razón de ser. Estos principios sustentan a Clabe Ganadera, una plataforma venezolana nacida en 2021 con un propósito claro: convertirse en un mecanismo alternativo de financiamiento para el sector agropecuario.
La zuliana detrás de este modelo de economía colaborativa
La abogada zuliana María Antonieta Fermín, socia y cofundadora, explica que Clabe Ganadera basa su modelo de negocio “en personas de la ciudad, profesionales, ahorristas e inversionistas que destinan capital a proyectos agropecuarios, que son gestionados de forma profesional y transparente por nosotros”.

Estos “colaboradores aportan capital y nosotros nos encargamos del cuidado y manutención de los animales, de nuestras fincas agropecuarias y de nuestro personal que hace posible que funcionemos tanto en la ciudad como en el campo y que permiten a su vez que los lotes de animales cumplan su ciclo biológico hasta su beneficio final”.
En apenas unos años, Clabe Ganadera ha ejecutado más de 40 campañas productivas y suma más de 500 colaboradores activos.
Más que una empresa, se propone como un ecosistema donde confluyen capital, producción, colaboración, tecnología, impacto social, educación y sostenibilidad; que se articula en tres programas principales: AgroClabe, Clabe Capital y EcoClabe.
Clabe Ganadera: un modelo de país posible
AgroClabe es un programa de fomento y desarrollo al sector agropecuario que ofrece una solución integral: financiamiento alternativo, acompañamiento técnico y educación.
Por su parte, Clabe Capital es un fondo de inversión agropecuario, que cotiza en la Bolsa de Valores de Caracas desde noviembre de 2025. Su acción pasó de 5 a 450 bolívares en pocas semanas, reflejando el interés del mercado en instrumentos vinculados a la producción real.

Mientras que EcoClabe es la división sostenible que vela por el cumplimiento de la visión de triple impacto: económico, social y ambiental.
“Impulsa programas de educación en las escuelas cercanas a nuestras operaciones que ya están en vigor y trabaja en reducir brechas históricas, como la de género: el 40% de sus productores afiliados a Agro Clabe son mujeres”, destacó Fermín.
También promueve prácticas de ganadería y agricultura regenerativa en las unidades de producción propias o asociadas.
Para su cofundadora, Cable Ganadera “es un modelo de negocio inclusivo y colaborativo, donde el campo ya no es un sector aislado, sino el corazón de una nueva economía construida entre todos”.
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