
Siete años después de que la pandemia del Sars-CoV-2 redefiniera la salud global, la comunidad médica se enfrenta a una secuela silenciosa y crónica.
Entre las complicaciones más graves y persistentes destaca la fibrosis pulmonar poscovid, una cicatrización anómala del tejido pulmonar que transforma un órgano elástico y vital en una estructura rígida e ineficiente, reseñó Ultimas Noticias .
Lo que comenzó como una crisis de cuidados intensivos ha evolucionado hacia un desafío de medicina respiratoria a largo plazo que pone a prueba la calidad de vida de miles de sobrevivientes.
El neumonólogo Eduardo Brito asegura que la fibrosis pulmonar no es una enfermedad nueva, pero su relación con el covid-19 ha revelado mecanismos biológicos fascinantes y devastadores.
«Durante la fase aguda de la infección, el virus desencadena una ‘tormenta de citocinas’, una respuesta inmunológica desproporcionada que daña los alvéolos. En condiciones normales, el cuerpo repara estos daños; sin embargo, en pacientes con cuadros graves, el proceso de curación se descarrila”.
El galeno explica que, en lugar de regenerar tejido sano, el organismo activa fibroblastos que depositan colágeno de forma excesiva.
El resultado es un pulmón que pierde su capacidad de distensión; para el paciente, esto se traduce en una lucha constante por el aire.
El especialista detalla que la arquitectura pulmonar, antes similar a una esponja suave, se vuelve comparable a una red de cuero endurecido, lo que dificulta el intercambio de oxígeno con la sangre y causa dolor en el paciente.
Factores de riesgo
No todos los contagiados desarrollan fibrosis. La evidencia clínica sugiere que el riesgo aumenta exponencialmente en aquellos que requirieron ventilación mecánica o sufrieron el síndrome de distrés respiratorio agudo (Sdra).
Sin embargo, factores como la edad avanzada, el tabaquismo previo y comorbilidades como la diabetes o la hipertensión actúan como catalizadores de esta respuesta fibrótica.
Es imperativo entender que la fibrosis poscovid no es solo una consecuencia de la gravedad del virus, sino también de la intensidad de la respuesta inflamatoria del huésped.
Esta distinción es crucial para la medicina personalizada, ya que permite identificar de forma temprana a individuos con predisposición genética a una cicatrización exacerbada mediante biomarcadores específicos.
Diagnóstico
La detección de la enfermedad se confirma mediante tomografía computarizada de alta resolución (Tcar), donde se observan patrones característicos de “vidrio deslustrado” que evolucionan hacia opacidades reticulares y, en casos severos, el aspecto de “panal de abeja”.
A diferencia de la fibrosis pulmonar idiopática (de causa desconocida), la variante poscovid presenta una interrogante esperanzadora: en algunos pacientes, la progresión parece detenerse o incluso mostrar una leve mejoría con el tiempo y el uso de terapias antifibróticas.
Medicamentos como el nintedanib y la pirfenidona, originalmente diseñados para otras patologías, son utilizados con éxito relativo para frenar el endurecimiento del tejido.
Síntomas
Más allá de los gráficos médicos, la fibrosis pulmonar representa un drama humano. Al menos 70% de los pacientes reportan fatiga crónica, tos seca persistente y una limitación física que les impide realizar tareas cotidianas como subir escaleras o caminar distancias cortas. Esto puede llegar a generar cuadros de ansiedad y depresión debidos a la pérdida de autonomía.
Desde una perspectiva socioeconómica, el auge de esta condición demanda una reestructuración de los servicios de rehabilitación pulmonar. La fisioterapia respiratoria se ha consolidado como el pilar fundamental para maximizar la función pulmonar remanente, pero el acceso a estos programas todavía es desigual a nivel global.
La fibrosis pulmonar como consecuencia del covid-19 nos recuerda que sobrevivir al virus es solo el primer paso. Estamos ante una patología que requiere un seguimiento multidisciplinario de por vida. La investigación debe continuar centrada no solo en detener la cicatrización, sino en entender si es posible revertirla mediante medicina regenerativa. Mientras tanto, la vigilancia epidemiológica de los “pulmones poscovid” es aún hoy la mejor herramienta para evitar que esta secuela se convierta en una discapacidad permanente.
Comidas y ejercicios
- Cuidados. Más allá del tratamiento médico, la alimentación y el ejercicio son vitales.
- Ejercicios de expansión. Aprender a usar el diafragma y los músculos intercostales para aprovechar al máximo.
- Uso de incentivadores. Utilizar dispositivos sencillos (como el espirómetro de bolas) para fortalecer la musculatura del pecho.
- Caminatas controladas. Mantener el cuerpo activo ayuda a que los músculos periféricos consuman oxígeno de forma más eficiente, cansando menos a los pulmones.
- Consumo de omega 3. Presente en pescados azules, linaza y chía. Ayuda a reducir la respuesta inflamatoria sistémica.
- Antioxidantes potentes. La vitamina C, E y el selenio ayudan a proteger las células sanas del estrés oxidativo que genera la fibrosis.
- Higiene. Lavarse las manos frecuentemente y evitar el contacto con personas enfermas.
Por Agencia

