Cada 12 de febrero, los jóvenes de Venezuela conmemoran el Día de la Juventud, una fecha que evoca la pasión y el espíritu combativo de quienes protagonizaron la Batalla de La Victoria en 1814. Sin embargo, para los jóvenes marabinos de hoy, este día representa mucho más que una celebración histórica; es una oportunidad para reflexionar sobre su presente y futuro en medio de un contexto socioeconómico retador.
Foco Informativo conversó con dos marabinas que ofrecen una perspectiva enriquecedora y contrastante sobre lo que significa ser joven en Maracaibo en 2025. Por un lado, la licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, Nilka Marín (45), comparte su visión desde su experiencia profesional. Por otro, Marianjelis Piña (22), una estudiante de Diseño de Modas, brinda su percepción desde las aulas universitarias.
La Celebración en tiempos de cambio
Marín recuerda con nostalgia cómo los jóvenes marabinos celebraban el Día de la Juventud en su adolescencia. «Antes, las calles de Maracaibo se llenaban de colores y música. Conciertos y actividades culturales por todos lados. Era motivo de festejo», comenta.

En contraste, Piña describe una celebración mucho más moderada en la actualidad. «Hoy en día, las actividades son más íntimas, muchas veces organizadas por las propias universidades y centros culturales. Aun así, el espíritu de celebración sigue vivo, especialmente entre los jóvenes que ven en este día una oportunidad para expresarse y unirse».
Permisibilidad y Contexto Actual
Para la licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas los jóvenes de hoy en día son mucho más conscientes de su entorno y de la necesidad de un cambio estructural en la sociedad. “Están dispuestos a luchar por sus derechos y a ser agentes de cambio. Es inspirador ver cómo, a pesar de las dificultades, mantienen un espíritu emprendedor y buscan crear nuevas oportunidades no solo para ellos, sino también para su comunidad».
La permisibilidad de las celebraciones en esta época es un tema controvertido. Marín señala que, a pesar de las dificultades económicas y sociales, es esencial mantener vivas estas tradiciones. «La juventud necesita espacios para celebrar y expresarse. Es una forma de canalizar sus energías y de reafirmar su identidad en tiempos difíciles».
Piña coincide en la importancia de estos espacios, aunque destaca la necesidad de adaptarse a las nuevas realidades. «Entendemos que la situación del país es complicada, pero precisamente por eso, buscamos formas creativas y seguras de celebrar. Las redes sociales y las plataformas digitales juegan un papel crucial en este sentido, permitiéndonos conectarnos y compartir nuestras experiencias».
Expectativas y Aspiraciones
Al hablar de expectativas y aspiraciones, las voces de Marín y Piña resuenan con optimismo. Según Marín, la clave está en la formación y el empoderamiento de los jóvenes. «He visto a muchos jóvenes talentosos emigrar en busca de oportunidades. Mi deseo es que aquellos que se quedan, tengan acceso a una educación de calidad y a herramientas que les permitan desarrollar todo su potencial», expresa con convicción.
En este sentido, subraya la necesidad de promover la educación, la cultura y el deporte entre los jóvenes. Además, considera fundamental fomentar el emprendimiento y la innovación, para que los jóvenes puedan crear sus propias oportunidades de empleo.
Marín destaca el gran potencial de los jóvenes maracuchos, a quienes considera agentes de cambio para la sociedad. En sus palabras, “los jóvenes son el presente y el futuro de nuestro país”. Por ello, enfatiza la importancia de brindarles oportunidades para que puedan desarrollarse plenamente y contribuir al progreso de su comunidad.

Piña también comparte las expectativas y esperanzas de los Jóvenes: «Mi generación sueña con un país donde podamos desarrollarnos plenamente, sin tener que enfrentar tantas barreras. Queremos un futuro en el que nuestras voces sean escuchadas y nuestras ideas puedan transformar la realidad. Estoy segura de que, con esfuerzo y dedicación, podemos construir un mejor futuro para todos.» Además, por su parte, habla con pasión sobre sus sueños y metas. «Quiero terminar mi carrera y contribuir al mundo de la moda con un enfoque sostenible y local. Sé que no es fácil, pero confío en que los jóvenes con esfuerzo y creatividad podemos hacer grandes cosas. Además, la comunidad joven en Maracaibo es increíblemente solidaria y siempre estamos buscando maneras de apoyarnos mutuamente».
Para los jóvenes este día es un recordatorio del potencial y la fuerza que reside en los jóvenes venezolanos. A pesar de las adversidades, la juventud marabina sigue adelante con determinación y optimismo, celebran sus logros y enfrentan los desafíos con una actitud resiliente. Las perspectivas de Nilka Marín y Marianjelis Piña muestran cómo, desde diferentes etapas de la vida y trayectorias profesionales, los jóvenes pueden contribuir a un mejor futuro y desarrollo del país.
Por: Nicole Canales / Pasante / Fotos: Cortesía


