sábado, enero 24

FundaRedes denuncia un incremento en la desaparición de menores en la frontera

La organización no gubernamental FundaRedes documentó la desaparición de 96 personas en los estados fronterizos del país en lo que va de 2022, de los cuales 14 son niños, niñas y adolescentes, quienes han sido reportados por sus familiares.

La información la dio a conocer Clara Ramírez, coordinadora de documentación de FundaRedes, quien afirmó que los niños que hacen vida en los poblados cercanos a los pasos fronterizos están vulnerables ante la captación de grupos armados, “quienes los observan como si fuesen algún tipo de mercancía, eligiendo a los que puedan realizar algún tipo de trabajo forzoso y en el caso de las niñas forzadas a la prostitución o permanecen como víctimas de las mafias que operan en la frontera”.

A finales de 2021 FundaRedes presentó su informe “Grupos Armados aprovechan ausencia del Estado en las escuelas venezolanas”, donde se señala entre otros hechos, la permisividad que estos grupos tienen para captar a niños en edades desde los siete años hasta la adolescencia, con fines de explotación, prostitución, trata y tráfico de personas.

Táchira es el estado donde se registra la mayor cantidad de menores de edad desaparecidos, adonde al menos 14 menores se documentaron como desaparecidos dentro de las cifras del primer trimestre de 2022, según detalla Tal Cual.

Ramírez detalló que la existencia de casos de menores de edad desaparecidos que no fueron reportados, “puesto que no están bajo el cuidado de sus padres, debido a que muchos de ellos migraron en busca de nuevas oportunidades, dejando a sus hijos en manos de cualquier otro familiar o conocido, quienes no reportan su desaparición”.

Debido a la emergencia humanitaria compleja que vive el país, las bandas criminales aprovecharon para instalarse en territorios fronterizos para dedicarse a las dinámicas propias de esas zonas o trochas, “sumándose a actividades delictivas como contrabando, reclutamiento de niños, niñas y adolescentes a fin de que trabajen para ellos, o realicen algunas actividades propias de sus intereses ilegales”, aseguró la coordinadora.

“Entre las actividades que resaltan, y en las que estos grupos armados usan como medida de camuflaje a los niños captados, es la de servir de mediadores o de mensajeros, por el simple hecho de que son niños y podrían pasar desapercibidos, estos grupos delictivos se valen muchas veces, de las necesidades e inocencia de estos niños, niñas y adolescentes”, aseguró.

La situación de violencia continúa marcada en Táchira, con un movimiento activo por las trochas, “en Bolívar la violencia y la captación de niños, sigue el patrón de explotación por el tema de las minas, donde usan a los menores para beneficios de los grupos armados irregulares que azotan al corredor fronterizo” finalizó Ramírez.

Por: Agencias / Foto: Cortesía